Saturday, March 28, 2009

Viaje a Jaipur....

Jaipur es la capital del estado de Rajasthan, antiguamente llamado Rajputana. Los rajput eran unos guerreros que defendieron sus tierras hasta morir por ellas. La ciudad fue construida en el año 1727 por el maharajá Jai Singh II, del que debe su nombre, gobernante de Amber, quien trasladó la capital a esta ciudad. Pero no fue sino hasta el año 1905 en que se pintó de rosa, color tradicional indio para las bienvenidas oficiales, pues fue en aquel año cuando el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria de Inglaterra, llegó a la ciudad.


Destaca la ciudad por su famoso Palacio de los Vientos, pero sin embargo, uno de los recuerdos que mejor se guardan de su visita es el tortuoso camino que lleva desde Nueva Delhi a Jaipur. La distancia desde Delhi y Jaipur es 250 km. Es mejor que puede alquilar un coche que es muy facil y no es caro...pero es nesacario que va a una agencia correcto. Hay una agencia en Jaipur que llama Western India Nature Tour and Travels. Es una agencia excellante y puede ayuda todo el viaje.

Tras cruzar el Estado de Haryana, y visitar el Palacio de Samode, entramos en Jaipur.

El Rambagh Palace es un antiguo palacio del siglo XIX, reconvertido hoy día, a hotel; uno de los más lujosos de toda la India. Jardines, fuentes, arcos ricamente ornamentados, música continua de fondo por todo el hotel; un ambiente típicamente oriental que trae a la memoria aquellas películas ambientadas en la época en que la India era colonia británica. Cada una de las habitaciones tiene su propio nombre, su propio mobiliario; su propio sello distintivo. Uno de los mejores restaurante de toda la India está en este hotel: el Polo.

En las afueras de la ciudad hay también un templo exquisito, labrado en mármol blanco. En medio de verdes jardines se levanta un inmenso templo blanco con cristaleras multicolores representativas de los distintos dioses hindúes. En el interior, una gran sala, también de mármol blanco, con columnas, y dos figuras centrales dorada. En el techo, arriba, en sus cúpulas, ni un solo espacio del mármol queda sin labrar.








El Fuerte Amber es una de las visitas más típicas de la ciudad. Y sobre todo, el transporte hasta él. Lo más clásico es alquilar un elefante y subir a sus lomos hasta arriba. El movimiento, unido a la cuesta que lleva arriba al fuerte hace que el pequeño viaje sea toda una odisea. A veces es más difícil centrarse en las vistas que en no caerse al suelo y agarrarse donde buenamente puede uno. Amber es una impresionante fortificación que se eleva majestuosa sobre una colina junto a un lago. Las vistas desde cada una de sus ventanas es impresionante. En la primera plaza central, donde dejamos los elefantes, es curioso observar la gran cantidad de monos salvajes que existen paseándose a sus anchas entre los turistas.







La entrada del Fuerte tiene unos bajorrelieves preciosos, y una figura de su dios Ganesh la domina. Pero si hay algo que destaca por todo el Fuerte son sus celosías, desde donde las mujeres hindúes podían mirar sin ser vistas. Los espejos que en su interior se pueden ver incrustados en las paredes le dan un toque brillate y al mismo tiempo oriental. Por ello, lo conocen también como el Palacio de los Espejos.



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